El pasado 4 de diciembre, en el marco de la 28ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28) que se llevó a cabo en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó un informe titulado “Economía del cambio climático en América Latina y el Caribe 2023: Necesidades de financiamiento y herramientas de política para la transición hacia economías bajas en carbono y resilientes al clima”.

Este documento, que da testimonio del esfuerzo y profundo compromiso de América Latina y el Caribe en la lucha contra el calentamiento global,  es el resultado de un análisis muy detallado realizado por la CEPAL en los últimos años, que al examinar los efectos exponenciales del cambio climático en la región, ha destacado cómo el calentamiento global podría exacerbar los efectos negativos de los fenómenos meteorológicos extremos y cómo el estrés térmico podría generar la pérdida de productividad laboral, alcanzando el 10% en algunos países, lo que afectaría directamente al potencial de crecimiento de la región.

Frente a esta situación, el Informe pretende establecer los lineamientos a seguir para alcanzar un desarrollo inclusivo, sostenible y justo, posible solo con una transición hacia una economía baja en carbono y resiliente al clima, destacando asimismo los compromisos de acción climática y las estimaciones de inversión y financiación requerida para cumplir con las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (CNDs).

Concretamente, el informe reconoce la importancia del financiamiento en sectores económicos claves como el cambio de uso de suelo, agricultura, ganadería y silvicultura que a nivel regional representan el 58% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y fija el objetivo de reducir emisiones entre el 24% y el 29% para 2030.

Según el estudio, para cumplir con sus compromisos de acción climática, los países latinoamericanos deberán invertir un monto acumulado de entre 2.1 billones y 2.8 billones de dólares en el periodo 2023-2030 aumentando la movilización de recursos nacionales e internacionales entre siete y diez veces.

En concreto, el informe reconoce la importancia de las acciones de mitigación para financiar los sistemas de energía y transporte y la reducción de la deforestación, cuya inversión necesaria equivaldría al 2,3%-3,1% del PIB anual de la región, mientras que las medidas de adaptación requieren entre un 1,4% y un 1,8% del PIB anual de la región para inversiones en sistemas de alerta temprana, prevención de la pobreza, protección de las zonas costeras, servicios de agua y saneamiento y protección de la biodiversidad.

En este sentido, la CEPAL ha identificado varios sectores en los cuales invertir para facilitar el crecimiento económico y la colaboración, entre los que se encuentran la transición energética, la electromovilidad, la economía circular, la bioeconomía, la industria farmacéutica, los servicios digitales y la economía del cuidado, entre otros.