El pasado 31 de mayo se publicó el segundo Informe Anual del Bono Soberano Indexado a Indicadores de Cambio Climático (BIICC) de Uruguay. Al respecto, cabe recordar que el país emitió su primer BICC en octubre de 2022, y su vencimiento final está establecido para octubre de 2034. El BICC vincula directamente la estrategia de financiamiento del gobierno y el costo de capital con el logro de los objetivos climáticos y de la naturaleza de Uruguay establecidos bajo el Acuerdo de París.

Este Informe actualiza la evolución del Indicador Clave de Desempeño anual ligado a la intensidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (KPI-1), hasta el año 2022. También proporciona información cuantitativa y cualitativa sobre el Indicador Clave de Desempeño ligado al mantenimiento de bosques nativos (KPI-2, que se reporta cada cuatro años). El Informe establece el plan de acción de Uruguay, los acuerdos institucionales y los incentivos de política al sector privado para cumplir con los ambiciosos objetivos y cronogramas de sostenibilidad.

Cabe destacar que los datos indican que en el año 2022 el KPI-1 logró una reducción del 46% en la intensidad de las emisiones brutas agregadas de gases de efecto invernadero por unidad del PBI real en comparación a 1990. Por otra parte, las emisiones brutas disminuyeron 4.1% en 2022 respecto a 2021 y el PBI real anual creció 4.7% en 2022.

Asimismo, el Informe indica que Uruguay retomó la progresiva descarbonización de su economía, la cual se había estancado en 2020 y 2021 con motivo de la pandemia y una severa sequía regional.  El Indicador de Desempeño de reducción de emisiones está actualmente cuatro puntos porcentuales por debajo de la meta mínima establecida para 2025, de 50%.

En lo referente al Indicador de Desempeño ligado al mantenimiento de los bosques nativos, se ubica en 100% con respecto a la línea de base de 2012. La última actualización se realizó en 2021 y en dicha ocasión el Gobierno de Uruguay consideró encontrarse preparado para alcanzar un objetivo más ambicioso.

Por último, la cobertura forestal nativa aumentó en 11.832 hectáreas en comparación al año 2016 (aproximadamente un 1.4 %), debido principalmente a la regeneración natural, aumento de la cobertura y planes de restauración.